Te has lanzado a calcular tu precio hora y, a la primera pregunta, dudas. ¿Cuánto quieres ganar? ¿Cuántas horas reales trabajas? ¿Esto es el bruto o el neto? Aquí va una guía honesta sobre qué poner en cada apartado, sin tecnicismos y con los errores típicos.
La calculadora son 23 preguntas. Parece mucho, pero cada una tiene un porqué. Si las respondes con cuidado, el resultado refleja tu coste real, no una estimación inflada o una corazonada. Vamos por partes.
Bloque 1: Contexto, dónde y qué haces
Tipo de trabajo principal. Lo que haces más a menudo, no lo que te gustaría hacer. Si haces fotografía y vídeo a partes iguales, elige el que más factures. No afecta directamente al cálculo: sirve para que las futuras comparativas de mercado se hagan con profesionales del mismo sector.
País y ciudad. Pon el lugar donde realizas el trabajo, no donde vives. Si trabajas remoto desde varios sitios, elige el principal o el más habitual. Esta información no cambia tu cálculo hoy: cuando tengamos suficientes datos agregados, la usaremos para comparar precios reales por zona.
Moneda. Importante: todo el resto de la calculadora trabaja con esta moneda. Si pones euros, todos los gastos siguientes deben ir en euros. No mezcles.
Bloque 2: Tu objetivo económico
Salario bruto deseado. Esta es la pregunta más importante de toda la calculadora, y la que más gente responde mal. Pon lo que quieres que te quede como salario antes de impuestos. No lo que quieres facturar. No lo que necesitas para sobrevivir. Lo que quieres ganar.
Si pones poco aquí, la calculadora te devolverá una tarifa baja, lógicamente. Si te sale bajo, no es que la calculadora esté mal: es que estás siendo demasiado humilde con lo que pides.
Colchón mensual. Una cantidad que reservas todos los mesespara imprevistos: meses flojos, equipo que se rompe, reparaciones, ahorro profesional. Si nunca has pensado en esto, empieza con un 10-15% de tu salario objetivo. Si trabajas en un sector con mucha estacionalidad (eventos, bodas, verano), súbelo al 20%.
Puedes poner 0 si prefieres no añadirlo. No te juzga la calculadora. Pero si lo omites, ten claro que el primer mes flojo te lo vas a comer entero.
Bloque 3: Tu tiempo real
Horas reales por día. Aquí casi todo el mundo miente, y casi siempre hacia arriba. «Trabajo 10 horas al día». ¿Seguro? Saca el reloj. Cuenta el tiempo que estás realmente concentrado en trabajo profesional, sin contar comidas, paseos, redes, café, llamadas personales.
Para la mayoría, son entre 5 y 7 horas productivas al día, no 10. Si pones 10, la calculadora dividirá tu objetivo entre demasiadas horas y te saldrá una tarifa irrealmente baja. Sé honesto contigo mismo.
Días por semana. Igual de honesto. Si trabajas 5, pon 5. No 6. No cuentes los sábados que respondes mails, eso entra en el siguiente bloque.
Vacaciones y festivos al año. Días en que no facturas. La referencia europea son unos 30-35 días entre vacaciones y festivos. Si tomas menos, es tu elección, pero el cálculo lo refleja: trabajarás más horas para llegar al mismo objetivo. Si tomas más, igual: tu tarifa hora tiene que ser más alta para compensar.
Enfermedad o imprevistos al año. Días que pierdes sin previsión: gripe, malestar, asuntos personales. Aunque estés sano, calcula entre 5 y 10 días al año. La estadística no perdona.
Horas a la semana en gestión y captación. Aquí entran todas las horas que trabajas pero no cobras directamente: presupuestos, mails, redes, contabilidad, llamadas con clientes potenciales que no salen, formación, búsqueda de nuevos proyectos. Pon una cifra realista: para la mayoría está entre 5 y 12 horas a la semana.
Si pones 0 aquí, la calculadora asume que todo tu tiempo es facturable. Y eso, sencillamente, no es verdad para nadie.
Bloque 4: Tus gastos mensuales
Esta parte parece tediosa pero es la que más cambia el resultado. La gran mayoría de profesionales subestima sus gastos profesionales reales. Pon todo lo que pagues cada mes por ser autónomo o trabajar profesionalmente.
Cuota de autónomo. Tu cotización al estado o equivalente. Si estás dado de alta, pon la cifra exacta. Si trabajas de otra forma, pon 0.
Espacio de trabajo. Estudio, oficina, coworking. Si trabajas desde casa y no te cobras alquiler, deja 0. Si te imputas una parte del alquiler de casa como gasto profesional (perfectamente válido), pon esa parte.
Gestoría y asesoría. Lo que pagas por administración externa. Si te haces tú la contabilidad, pon 0. Pero ten claro que esas horas tuyas también cuestan, y las has contado en el bloque anterior.
Seguros profesionales. Responsabilidad civil, equipo, estudio. Si los pagas anualmente, divide entre 12. Si no tienes ninguno, pon 0, pero plantéate si deberías.
Suscripciones de software. Adobe, Figma, plataformas de IA, CRM, facturación, almacenamiento, plugins, tipografías, bancos de imágenes. Suma todo lo que tienes activo. Casi todo el mundo se sorprende cuando lo cuenta. Para un creativo con todas las herramientas profesionales, fácilmente son entre 80 y 200 al mes.
Internet, teléfono, suministros. La parte profesional de tus comunicaciones y suministros. Si trabajas desde casa, calcula la parte proporcional que dedicas al trabajo (suele ser la mitad o más).
Transporte y desplazamientos habituales. Lo recurrente. No cuentes viajes puntuales para un proyecto: eso va en el presupuesto de ese proyecto, no aquí.
Otros gastos mensuales. Cualquier cosa profesional que se te haya olvidado. Si no se te ocurre nada, deja 0.
Bloque 5: Tus gastos anuales
Costes que no pagas todos los meses pero que sí afectan al año. La calculadora los prorratea por ti.
Equipo, mantenimiento y reparaciones. Cámara, ordenador, luces, discos, calibración de pantalla, fundas, accesorios, reparaciones, renovaciones. Si no sabes la cifra exacta, mira tus extractos del último año y haz una estimación. Casi nadie pone menos de 800-1.500 al año cuando lo cuenta de verdad.
Formación, web, marketing y presencia profesional. Cursos, libros, eventos, dominio, hosting, portfolio, publicidad pagada, branding. Lo que inviertes en mantenerte profesional y visible. Recuerda: formarse y captar clientes también cuesta dinero. Si no tienes nada de esto, plantéate por qué.
Otros gastos anuales. Cualquier coste profesional que tengas una vez al año. Asociaciones, certificados, viajes profesionales, etc.
Bloque 6: Reserva fiscal
Porcentaje para impuestos. Esto es solo una estimación. La fiscalidad depende mucho de tu país y tu situación, así que no es un sustituto de un asesor.
Como referencia muy general: en muchos países europeos, los autónomos suelen reservar entre el 25% y el 35% de su facturación para impuestos y cotización. Si no lo tienes claro, pon 0 y calcula tu precio antes de impuestos. Luego ya añades la reserva por tu cuenta.
Cómo leer el resultado
La calculadora te devuelve tres precios:
Mínimo. Por debajo de esa cifra, no estás cubriendo lo que necesitas para vivir como te has propuesto. Es el suelo. No bajes de ahí ni para clientes que te caen bien.
Recomendado. Es tu tarifa de partida. La que cubre todo lo que has metido y deja un margen razonable. La que deberías usar como base en tus presupuestos.
Saludable. La cifra que te permite trabajar sin ir al límite. No significa que tengas que cobrarla siempre, depende del cliente, del proyecto, del valor, pero es la referencia para no acabar el año quemado.
Y debajo verás también: cuánto necesitas facturar al mes para llegar a tu objetivo. Esa cifra es importante. Si no la facturas, los números no cuadran, por mucha tarifa que pongas en cada propuesta.
Errores que conviene evitar
Inflar las horas trabajadas para que la tarifa salga baja. Lo hace mucha gente para sentirse competitiva. El resultado: una tarifa que no cubre tu realidad y, a final de año, no llegas a fin de mes.
Olvidar gastos porque «son pequeños». Cinco suscripciones de 15 € son 75 € al mes, 900 al año. No son pequeños. Si los olvidas, los pagas tú.
Poner 0 en gestión y captación. Si trabajas como freelance, esas horas existen. Si las ignoras, tu tarifa subestima la realidad.
Confundir bruto con neto en el salario. Lo que pongas debe ser bruto, antes de impuestos y antes de cotización. Si pones tu neto, la calculadora devuelve una tarifa demasiado baja porque no contempla lo que el estado se queda.
Una última cosa
El número que sale de la calculadora no es una opinión, es una consecuencia matemática de lo que has metido. Si te parece alto, no es que el cálculo esté mal: es que tu coste real era más alto de lo que creías. Eso es exactamente el punto de hacerlo.
A partir de ahí, ya decides tú: cobrar esa cifra, ajustarla por estrategia, mantenerla como referencia interna. Pero al menos sabes cuál es. Y eso ya es más de lo que tiene la mayoría de freelance.
La calculadora es gratuita y no necesitas registrarte. Tarda unos minutos. Si después quieres recibir el informe completo por email, lo tienes. Si no, también.

