Una carta del impulsor

Por qué existe Tarifel.

Esto no es un manifiesto. Es solo una explicación honesta de cómo se llegó hasta aquí, y para qué.

Miquel Gonzalez

Impulsor de Tarifel

Llevo muchos años dando formación a profesionales del sector audiovisual. Y también años trabajando, en paralelo, dentro del sector publicitario y comercial. He visto el oficio desde los dos lados: el del que enseña y el del que ejecuta.

En todos estos años, hay una pregunta que ha vuelto, una y otra vez. Curso tras curso. Alumno tras alumno. La pregunta más frecuente, también la más difícil de responder.

"Cuanto cobro por esto?"

Da igual que estuvieran empezando o que llevaran cinco años trabajando. Da igual su sector, su técnica, su nivel. La pregunta era siempre la misma. Y la respuesta, casi siempre, la misma también: "depende". Depende de tus gastos. Depende del cliente. Depende del uso. Depende del tiempo que te lleve. Depende de cuánta gente sepa hacer lo que tú haces.

El problema no es de nadie en particular

Si presupuestas a ojo, no es porque seas mal profesional. Es porque nadie te ha enseñado nunca a hacerlo de otra forma. En la escuela aprendiste técnica. En tu primer trabajo aprendiste a cumplir plazos. Y en algún momento, de un día para otro, alguien te pidió un precio. Y tú soltaste una cifra que te sonó razonable. O le preguntabas a tu compañero cuánto podrías cobrar por ese trabajo. O cuánto había cobrado él.

Eso lo hace todo el mundo. Yo también lo hice. Y durante mucho tiempo, lo hicimos sin saber que estábamos perdiendo dinero cada vez. Sin saber que cobrar dos horas era cobrar diez. Sin saber que regalar las versiones, los cambios, los días de pruebas, el uso comercial, era regalar la mitad del proyecto. No lo veía, no lo sentía. Hasta que te das cuenta que estás trabajando mucho tiempo y no cobras en proporción. No lo entiendes.

Y cuando algún cliente nos decía "es caro", bajábamos la cifra como un reflejo. Convencidos, en el fondo, de que quizá habíamos pedido demasiado.

Algo empezó a cambiar

Tuve la suerte de ver cómo mi padre hacía presupuestos, a mi hermano y a mí nos tocaba pasarlos a limpio. Eso hizo que al poco tiempo de empezar a trabajar entendiera que debía haber un proceso que tuviese coherencia y se pudiera repetir. Hace unos años empecé a poner orden en cómo lo enseñaba. Dejé de responder con "depende" y empecé a poner los "de qué" sobre la mesa. De qué dependen tus costes. De qué depende tu tarifa hora. De qué depende un presupuesto cuando lo desglosas pieza a pieza. Entonces todo se hizo más fácil, tanto para mis alumnos como para mí.

Mis alumnos empezaron a entenderlo. No porque yo explicara mejor, sino porque la forma de calcularlo dejó de ser intuitiva y pasó a ser un método. Algo que se puede repetir, ajustar, defender. Algo que no depende de tu carácter ni de cómo te sientas ese día.

Y ese método empezó a funcionar fuera de las aulas. Mis alumnos volvían meses después y me contaban que habían subido tarifas, que habían dejado de aceptar proyectos a pérdidas, que habían aprendido a decir que no. Algunos, por primera vez en años, cobraban lo que de verdad les costaba hacer su trabajo.

Por qué esta herramienta

Durante todos estos años he ido recopilando las dudas reales de cientos de profesionales. No las dudas teóricas, las del día a día. Cómo presupuestar una sesión de fotos cuando el cliente no sabe qué uso le va a dar. Cómo valorar un vídeo con tres versiones cortas. Cómo cobrar un montaje que acabará en packaging. Cómo defender un precio cuando el cliente lo compara con familiares. Con Fiverr.

Todas esas dudas, y la lógica para responderlas, son las que están detrás de estas calculadoras. Tarifel no es una hoja de cálculo bonita. Es lo que ojalá hubiera tenido yo cuando empecé, y lo que ojalá tuvieran mis alumnos al salir del curso.

No es perfecta. No pretende serlo. Es una herramienta viva, que va a mejorar con cada profesional que la use, con cada dato que recoja, con cada conversacion que genere.

Lo que viene

La intención no es solo calcular precios. Es generar una comunidad: una red internacional de profesionales independientes que, sin necesidad de compartir sus datos personales, pueda saber qué se cobra de verdad por trabajos parecidos al suyo en su zona, en su sector, en su contexto.

Si tú lo aceptas, los datos profesionales de tu cálculo (sin nombre, sin email, sin nada que te identifique) se incorporan a una base agregada. Cuanta más gente la use, mejores serán las referencias que podemos devolver. Una calculadora que se vuelve más útil cuanta más gente la usa.

Eso es lo que queremos construir. No un negocio. Una infraestructura compartida sobre lo que vale el trabajo profesional, hecha por las propias personas que lo realizan.

Una invitacion

Si has llegado hasta aquí, gracias por leer. Si la herramienta te sirve, compártela. Si encuentras algo que mejorar, escríbeme. Si conoces a alguien que está empezando, mándale el enlace antes de que cometa los errores que cometimos todos.

No queremos cambiar el sector de un día para otro. Solo queremos que cobrar con criterio deje de ser una excepción.

Tarifel existe para que ningún profesional pierda dinero por no saber calcular bien su precio. Es una promesa pequeña, pero la sostenemos.

Seguimos,

Miquel Gonzalez

Impulsor de Tarifel.

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